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@egodoyvallejos

Desde que asumió el gobierno, Mauricio Macri tuvo una clara idea acerca de la necesidad de tomar deuda. La primera medida fuerte se produjo en abril, y fue una decisión más política que económica: poner fin al largo litigio con los fondos buitre, que llevaba más de 15 años.

En ese momento, la Argentina tomó 16.500 millones de dólares en los mercados internacionales, de los cuales destinó 9.500 para cerrar el insoportable tema de los holdouts. Pero con una economía en retroceso y en recesión, todos los indicadores dando para abajo y sin elemento alguno que permitiera creer en una recuperación, la administración de Cambiemos llevó adelante algo que, de todos modos, ya tenía pergeñado desde el vamos.

Fue así que el Tesoro nacional colocó títulos en moneda extranjera por unos 24.700 millones de dólares y bonos en moneda local por $231.079 millones (15.300 millones de dólares) y Letras en pesos y dólares por 5.800 millones de dólares.

Esos números alcanzaron la friolera de 50.000 millones de la moneda estadounidense durante 2016, una cifra que no resiste un análisis exhaustivo. Lo que sí, uno podría pensar que el gobierno pudo haber entendido que no era el camino y que eso lo llevaría a pegarse un “palo” a más de 150 km por hora. Nada de eso sucedió.

Este jueves, el Ejecutivo se aseguró financiamiento por 7.000 millones de dólares por parte de los bancos Santander, BBVA, Citi, Deutsche, HSBC y JP Morgan, que prestarán esos fondos a 18 meses. El gobierno argentino pondrá en garantía bonos Bonar 2024.

Esto no queda ahí: la semana entrante, el Ejecutivo intentará captar otros u$s 7.000 millones. ¿Cuándo va a parar el endeudamiento? A los gobernantes de turno, que están de paso pese a que todos sienten que lo suyo será por mucho tiempo y su marca indeleble, no les interesa ni piensan en el futuro.

El canto de sirenas del presente, de salir de los problemas sin pensar en lo que dejarán, hizo hace décadas que un país que debía crecer siempre terminara enmarañado en una crisis de deuda. Cambiemos de una vez, por favor.