Por Florencia Golender
fgolender@cronica.com.ar

Por los niveles de inversión que requiere, el mercado de telecomunicaciones suele ser concentrado en la mayoría de los países. Para evitar que de esos oligopolios y de la inevitable convergencia de servicios resulten precios inaccesibles para los usuarios se generan marcos regulatorios que, además de fomentar mejoras en la calidad y accesibilidad, protejan a los ciudadanos de prácticas abusivas (como acordar entre unos pocos el precio de los abonos). Si bien es importante conocer todos los aspectos técnicos del decreto 1340/16 que firmó el presidente Mauricio Macri en el último día hábil del año pasado, Crónica se plantea en esta nota si impactará de forma positiva en el bolsillo de la gente o si todo seguirá igual: pocas empresas y con las tarifas, entre las más altas de Latinoamérica. 

Sin nuevos actores en el mercado (aunque con la esperanza de inversión extranjera) será difícil que en los próximos años se produzca una sincera competencia por captar usuarios a través de los precios. De hecho, las grandes firmas locales y extranjeras que funcionan en el país se vienen preparando hace rato para este momento. En varios puntos, la nueva regulación que permite que sistemas antes incompatibles ahora puedan convivir y compartir sus redes de distribución, se ofrezcan combinados (de ahí la llegada del Cuádruple Play: medios audiovisuales, telefonía móvil y fija e Internet), se trata de un viejo reclamo de los operadores locales y no son pocos los analistas que ya hablan de “un decreto a medida”.

En diálogo con Crónica, Agustín Espada, licenciado en Comunicación y becario del Conicet - UNQ, sostuvo que “los artículos del decreto en cuestión favorecen a cada uno de los actores del mercado y se hacen eco de sus pedidos manifestados públicamente. Principalmente, en el caso de DirecTV, Clarín y Telefónica”.

Concentración y reparto 

Actualmente, cada uno de los mercados, por ahora fraccionados, no tiene más de tres o cuatro empresas que agrupan a la mayoría de usuarios. En este sentido, el segmento de telefonía móvil es más que representativo de la situación similar que atraviesan el audiovisual y el de servicios de Internet. Allí, no son más de cuatro compañías con tarifas similares: Claro (34%), Telefónica (32%), Telecom (31%) y Nextel (2%), recientemente adquirido por Grupo Clarín.
 
“Sobre los niveles de competencia todo quedará reducido a cuatro grandes actores (Telefónica, Claro, Telecom y Clarín) siempre y cuando los últimos dos no se fusionen. En materia de telefonía nada indica que así como se cartelizaron tres empresas, no vaya a suceder lo mismo con cuatro”, explicó Espada.

“En cuanto a las inversiones -agregó- están por verse, con el 267/16 prometieron lo mismo y acá estamos otra vez”.

Impacto en los precios

Otra alarma se prende si se analizan los próximos pasos que podrían dar las telefónicas para ingresar al mercado de tv por cable donde ya mostraron interés años atrás por una de las firmas que hoy brinda Triple Play con el precio más accesible. 

El investigador del Conicet ejemplificó que “una empresa como Telecentro (6% del mercado) se convierte en un activo para las telefónicas que ahora sí están autorizadas para comprarla. La asimetría económica y la zona en la que opera la vuelven deseable para insertarse en el mercado de tv paga. Ahora las telefónicas tienen el aval regulatorio”.

En tal sentido, se puede suponer que la mejora en precio a los usuarios debería verse “si los actores compiten y no se cartelizan nuevamente como sucede en telefonía móvil. Del mismo modo, el cumplimiento de las condiciones asimétricas de interconexión en móviles van en esa búsqueda. El rol del Estado como controlador será clave. Sin embargo, la posible baja de precios se podría ver en condiciones de competencia que se darían recién en dos años”, concluyó Espada.

Pisar donde pisa otro

La novela, que incluye celos y amenazas judiciales, entre los dos gigantes del mercado de telecomunicaciones argentino, parece no tener fin. Lejos de conformarse con el decreto firmado por Macri, las marcas aún tienen reclamos: ambas buscan ingresar en el negocio donde el otro es dominante y para eso hay que pisar donde ya pisa otro.

Desde Telefónica ya habrían reclamado que el decreto del gobierno “demora la verdadera competencia” al 2018 por lo que estarían analizando “posibles acciones judiciales”. La respuesta de Clarín es que las telefónicas “acumularon beneficios durante más de 25 años”, con la flamante norma, ahora sería su turno de derribar las pocas barreras que le quedaban en el horizonte.