VOCES DEL PORTAL

9 de noviembre de 2019

Latinoamérica despierta

Como dice una vieja canción de los 70 del grupo musical Arco Iris, titulada Sudamérica, el retorno de la Aurora: “Algo se está gestando, lo siento al respirar, es como una voz nueva que al fin comienza a hablar”.
Por Martina Lorenzutti

Y vaya si se está gestando algo nuevo en Latinoamérica en los últimos tiempos. Son tiempos nuevos, tiempos de cambios. Donde la larga noche neoliberal, como lo definió brillantemente alguna vez el ex presidente de Ecuador, Rafael Correa está comenzando a ceder terreno y quien sabe porque misterio cósmico, los pueblos comenzaron a despertar, a decir basta. Arrancó precisamente muy fuerte en Ecuador, donde una gran mayoría de población de origen indígena salió indignada a la calle por el aumento del combustible. Se encendió una mecha que casi hizo tambalear al gobierno de Lenín Moreno, quien traicionó a su pueblo engañándolo y haciéndole creer que continuaría con las políticas de su antecesor Correa. Lo cierto es que se convirtió en un buen alumno del establishment y comenzó a aplicar políticas económicas ortodoxas llegando a pedirle dólares prestados al siempre voraz Fondo Monetario Internacional. Lo que allí sucedió no fueron los centavos de aumento de los combustibles, fue una rebelión de los que tras “cinco siglos igual”, como dice la canción de León Gieco, se empoderaron tras años de un gobierno que les hizo ver que tenían derechos y la consecuencia lógica fue luchar por los mismos expresándolo en las calles

Lo que está pasando en Chile es algo similar, pero bien diferente ya que se sumó la clase media y sobre todo los mas jóvenes, hartos de no poder estudiar gratuitamente y teniéndose que endeudar casi de por vida para poder obtener un título universitario, algo reservado solo para la clase pudiente. Acá tampoco fueron las pocas monedas del aumento del valor del boleto del subterráneo. La frase: “no son treinta pesos, son treinta años” lo resume perfectamente. Un país que todavía se sigue rigiendo por la misma Constitución que en la dictadura no puede seguir avanzando hacia un futuro con más justicia social. Luego de que el presidente ante las primeras manifestaciones callejeras se engañara a sí mismo y a la ciudadanía declararando que había oído “fuerte y claro”, no tuvo el mas mínimo prurito de enviar a las fuerzas de seguridad a reprimir violentamente a su pueblo, el mismo que dice defender y que según él lo votó, para que ejerza el mandato presidencial. Como las manifestaciones ya llevan mas de tres semanas y no parece que fueran a ceder, cual fue la respuesta de Piñera: Para los más de veinte muertos que produjo la salvaje represión, apenas un minuto de silencio. Ante la persistencia de los chilenos endureció aún más su postura, preparando un paquete de medidas “antisaqueos”, “antibarricadas” y “antiencapuchados”. En su ADN conservador solo está el defender la propiedad privada. Lo real es que por mas que cambie todo su gabinete y anuncie un proyecto de “modernización” de Carabineros y de la Policía de Investigaciones y tantos otros más, sus días están contados.

Mientras tanto, la derecha nunca descansa, en Bolivia y tras un triunfo acotado de Evo Morales, el odio y la intolerancia azotan el país. En un escenario cada vez mas polarizado los que comulgan con su contrincante en las elecciones del pasado 20 de octubre, Luis Fernando Camacho ya anunciaron que no reconocerán el triunfo de Evo y rechazan cualquier auditoría de la OEA. Los grupos de choque que asolaron la ciudad de Cochabamba a bordo de motocicletas armados con palos produjeron la muerte de un joven de apellido Guzmán que falleció por traumatismo cráneo encefálico. Además, incendiaron la alcaldía y atacaron a la alcaldesa de Vinto, Patricia Arce quien fue secuestrada, retenida y finalmente liberada. Pero antes fue obligada a arrodillarse, le cortaron el pelo y la bañaron con pintura roja. Todas estas acciones, claramente son un intento de torcer la voluntad del pueblo y forzar un golpe de estado. No vemos ninguna voz alzándose por Bolivia, así como lo hicieron con Venezuela ante el triunfo de Nicolás Maduro en las últimas elecciones.

Finalmente, después de este breve pantallazo de fuertes protestas que están ocurriendo en países hermanos, una excelente noticia se conoció la noche del jueves 7, por 6 votos a 5 el Supremo Tribunal Federal de Brasil resolvió respetar lo que la Carta Magna establece: que nadie debe estar preso hasta que no tenga condena firme. Esto dejó a Lula Da Silva fuera de la prisión de un delito que nunca cometió, que fue fraguado y sin ninguna prueba. Todo digitado por el exfiscal y actual ministro de justicia del presidente Bolsonaro, Sergio Moro. El lawfare finalmente logró su objetivo: dejar afuera al expresidente Lula como potencial candidato a la presidencia de Brasil. Una inmensa alegría para los que soñamos con la Patria Grande.

El reciente viaje a México donde el presidente electo, Alberto Fernández descolló ante la prensa y sus pares, con acertadas opiniones acerca de la necesidad de unión de los países americanos es una señal de política regional de alto vuelo. A partir del viernes 8 y hasta el domingo 10 y con Alberto como anfitrión, se está realizando en el Hotel Emperador de la Ciudad de Buenos Aires, el Segundo Encuentro del Grupo de Puebla. Con el lema: “El cambio es el progresismo” y según palabras textuales que pronunciara Fernández durante su visita a México: “El grupo de Puebla es un grupo que yo mismo impulsé mucho antes de ser candidato y que empezamos a trabajar con Marco Enríquez Ominami desde Chile”.

De estas jornadas participarán 32 líderes de Sudamérica que pensarán la igualdad social en la región. Participan Dilma Rousseff de Brasil, Pepe Mujica de Uruguay, Fernando Lugo de Paraguay, Ernesto Samper de Colombia, Álvaro García Linera vicepresidente de Bolivia, José Luis Rodríguez Zapatero de España, Daniel Martínez del Frente Amplio que competirá en el balotaje en Uruguay, Marco Enríquez Ominami de Chile, entre tantos otros.

Lo verdaderamente innegable es que la agenda Latinoamericana de Alberto Fernández arrancó aceleradamente sin siquiera haber asumido. Y a partir del 10 de diciembre, todos los equipos se avocarán a reconstruir un tejido social absolutamente dañado en estos últimos cuatro años. Una tarea titánica ya que el daño causado es inmenso. Tenemos una oportunidad única de demostrar de lo que somos capaces. Un verdadero orgullo ser argentina y de sentirme un poco protagonista, aunque sea con un simple voto, del futuro brillante que podemos ayudar a construir en toda América.

Martina Lorenzutti para redacción PPR

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