SOCIEDAD

8 de octubre de 2018

Trabajadores de cinco hospitales porteños resisten la venta por decreto

El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires prevé la desarticulación de varios centros especializados a través de la venta de sus edificios para conformar un polo hospitalario que es resistido por profesionales y trabajadores por afectar el “derecho humano inalienable a la salud”.

SomosTelam/Portal

Instituciones de salud especializadas en rehabilitación motora y respiratoria, oncología y gastroenterología serán desarticuladas a través de la venta de sus emblemáticos edificios para ser integradas al ComplejoHospitalario Sur, en el predio del Hospital Muñiz, a partir de un decreto del Gobierno porteño resistido por trabajadores y profesionales de “5Hospitales” ya que afecta el “derecho humano inalienable” a la salud.

Con un costo de 160 millones de dólares, el complejo prevé la financiación parcial con 134 millones de dólares provenientes de la “venta de activos”, según plantearon las autoridades sanitarias porteñas a los directores de las instituciones en una reunión en la que fue presentado a consulta el proyecto, aunque luego el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, resolvió por decreto y sin debate legislativo avanzar con la Unidad de Proyectos Especiales (UPE).

El decreto afecta al Instituto de Rehabilitación Psicofísica (IREP), en Echeverría 955, Belgrano; al Hospital de Oncología María Curie, en Patricias Argentinas 150, Caballito; al de Rehabilitación Respiratoria María Ferrer, Enrique Finochietto 849, en Constitución; y al de Gastroenterología Carlos Udaondo, Avenida Caseros 2061, en Parque Patricios.

 

La respuesta de los afectados

Desde marzo, cuando Larreta reflotó el proyecto impulsado por el Gobierno de la Ciudad en la gestión de Mauricio Macri y que no había logrado consenso en la Legislatura, trabajadores, profesionales y pacientes organizaron abrazos a los centros afectados y otras formas de protesta, que coronaron este jueves junto a unos 600 hospitales en la multitudinaria Marcha Federal por la Salud, que se realizó desde la sede del ex ministerio, en la Avenida 9 de Julio y Moreno, hacia la Plaza de Mayo, con el lema “Si la salud es vida, el ajuste mata“.

La entrevista de #SomosTélam se desarrolló en el IREP con un grupo de especialistas que integran la “Asamblea de trabajadores y trabajadoras autoconvocados“, instancia que une a distintos sectores de trabajadores que tienen distintas instancias de afiliación gremial o profesional, como la Asociación de Trabajadores del Estado, la Unión del Personal Civil de la Nación, la Asociación de Psicopedagogos, y la derivación IREP de la Federación de Profesionales, que agrupa a los especialistas de los equipos de salud no médicos.

“Soy telefonista del IREP pero también paciente desde 2009, cuando ingresé a raíz de un ACV (accidente cerebro vascular) derivada de un hospital donde era solamente un número. Acá me trataron con nombre y apellido y me hicieron sentir un ser humano, lo que me dio fuerza para salir adelante. Digamos que la calidez y calidad humana que hay en el Instituto no la hay en otra parte”, testimonió Norma Valdés.

“Todos los profesionales, tanto médicos como no médicos, trabajan por vocación, poniendo cuerpo y alma en el compromiso con la recuperación del paciente”

La ex paciente y actual empleada cuenta que la primera terapia que le indicaron fue trabajar: “Puedo asegurar que eso me ayudó muchísimo. Hoy por hoy, mi trabajo es mi tratamiento. Si cierran el IREP, a mí me dejan sin ambos. Cada vez que llama un paciente por primera vez, yo destaco que acá no se trabaja con alta tecnología, acá se trabaja a pulmón”.

“Todos los profesionales, tanto médicos como no médicos, trabajan por vocación, poniendo cuerpo y alma en el compromiso con la recuperación del paciente, y así estoy yo. Yo digo que si lo cierran, además de quitarme trabajo y tratamiento, le quitan a todos los ACV que vengan después de mí la posibilidad que logré yo: estar mejor”, agregó.

El IREP -referencia para Latinoamérica en la atención de pacientes y la formación de expertos en rehabilitación de discapacidades por malformaciones congénitas, accidentes cerebro vasculares y otras- ocupa la hectárea delimitada por Echeverría, Dragones, Sucre y Húsares, donde funciona desde 1956.

Por su ala histórica -inaugurada en 1949 como Ciudad Infantil de la Fundación Eva Perón- transitan nenes que manejan su propia silla de ruedas y adultos con graves lesiones en miembros inferiores, pese a lo cual el sitio contagia emoción y respeto por la epopeya que se libra para conquistar la plenitud de la vida humana.

“Nosotros hicimos un pedido de informes y obtuvimos respuestas ambiguas, sin fechas. Entonces, que de repente aparezca este decreto, sin haber cumplido con lo que ellos mismos dijeron, hace difícil creer que solo quieren ver la factibilidad del proyecto”

El tesoro más preciado del Instituto consiste en el personal predispuesto a hacer de su rutina laboral un aporte trascendental a los pacientes, en servicios como el de Psicopedagogía que atiende a bebés, niños, adolescentes y adultos, con la función de indagar los procesos de aprendizaje que presentan dificultades, por ejemplo, en los adultos mayores que han padecido accidentes cerebro vasculares y se olvidaron de cómo leer o escribir.

A ese servicio pertenece Liliana Bidegain, quien forma parte de la comisión directiva de la Asociación de Psicopedagogos del Gobierno de la Ciudad: “Se supone que la UPE estudiaría la factibilidad del proyecto, pero convengamos que el diálogo nunca existió y el consenso que ellos dicen buscar, tampoco”.

“Nosotros hicimos un pedido de informes y obtuvimos respuestas ambiguas, sin fechas. Entonces, que de repente aparezca este decreto, sin haber cumplido con lo que ellos mismos dijeron en una reunión a los directores, sin haber cumplido con venir a los hospitales a hablar con la gente, hace difícil creer que se trata solamente para ver la factibilidad del proyecto”, planteó Bidegain.

 

El plan de reunificación comenzó hace 10 años

El intento de reunificar varios centros especializados en un único polo hospitalario comenzó en 2008, cuando “intentó hacerse en el Muñiz, sin estar incluidos ni el María Curie ni el IREP”, refirió Juan Pablo Aguirre, trabajador del área administrativa, quien aclaró que “como Asamblea de Trabajadores Autoconvocados, vemos la necesidad de que se arme un complejo hospitalario de agudos en el sur de la Ciudad de Buenos Aires, pero no vemos la necesidad de cerrar hospitales para hacerlo”.

No obstante, ya está hecha la tasación de los inmuebles. “En el primer power point que mostraron a los directores, dicen que el costo del proyecto es de 160 millones de dólares, que será financiado con 134 millones por venta de activos“, cifra que surge de una tasación de Ramos Brokers Inmobiliarios.

Lo concreto es que los trabajadores se fueron enterando del proyecto por separado, cuando se filtró y empezó la conversación entre compañeros, tal como relató Leandro, empleado de Informática: “Al principio, la reacción era ‘bueno, veo cómo dejo los chicos en el colegio y vengo para la zona sur´. De a poquito nos fuimos organizando y es hermoso todo lo que fuimos pasando juntos, complementándonos, el que no podía ir a la Legislatura un día trataba de ir la semana siguiente, pero siempre alguien en nombre del IREP estuvo, y eso es lo que genera fuerza para poder seguir adelante”.

Respecto a la respuesta que encontraron entre los legisladores, la trabajadora social Patricia Cardozo se declaró “un poco sorprendida porque tal vez esperaba que ellos tuvieran la solución o una preparación para ver cómo se afrontaba esto”.

“Estamos hablando de la salud de la gente que, en su mayoría, no puede acceder a otro tratamiento, y no hay respuesta para las personas que van cayendo fuera del sistema de salud, que cada vez son más”

“Me di cuenta de que hay un golpe a la sociedad en todos los planos, incluso en la oposición política, y eso me sorprendió un poco porque uno, inocentemente, piensa que algunos sectores saben para dónde ir. El decreto es una sorpresa para todos, incluso para algunos legisladores”, agregó.

Y siguió: “Lamentablemente, las especulaciones que una fue haciendo van teniendo una constatación de que estuvo todo pensado y es una estrategia perversa, porque estamos hablando de personas, no de tierras. Estamos hablando de la salud de la gente que, en su mayoría, no puede acceder a otro tratamiento, y no hay respuesta para las personas que van cayendo fuera del sistema de salud, que cada vez son más”.

En el IREP “hay mucha gente de clase media que se atiende también porque están sin obra social, o buscan el hospital por la calidad. De hecho, hay obras sociales muy importantes cuyos clientes vienen acá a atenderse, en busca de calidad. Realmente el Instituto es un ejemplo en Latinoamérica, tenemos pedidos de gente de otros países para venir a formarse a este hospital escuela. Trabajando adentro uno se da cuenta de todo lo que podría perderse con un proyecto tan cruel”.

 

Enfrentar la medida

La psicopedagoga Susana Pirro advirtió que “en ningún momento se nos ocurrió decir ´bueno, con el decreto ya está´. Vamos a seguir, no sabemos hasta cuándo, pero vamos a seguir luchando. Nosotros creemos que la salud es un derecho humano, eso es inalienable y lo único que lo puede garantizar es lo público, haciéndose cargo y poniendo freno al negocio”.

Con cierta congoja pero indudable coraje, el grupo coincide en que los del IREP son “pacientes crónicos que nacieron con una malformación, vienen acá desde el primer día, y si nosotros mantenemos la lucha y continuamos, van a venir hasta el último día de su vida. Acá se ven pacientes que entran muy mal y se van caminando“.

 

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