Una nena de 11 años sobrevivió a un terrible cáncer cerebral, pero en el colegio era víctima de bullying por su "sonrisa chueca", provocada por el tumor. La menor, proveniente de Ohio, no pudo soportar la crueldad de sus compañeros y se suicidó.

Bethany Thompson había vencido la enfermedad pero la secuela que le dejó en su cara le trajo otro problema.

La nena llegó a su casa después de ir al colegio, se dirigió a la entrada y se disparó con un arma.

"Creo que ella estaba agotada. Sentía que nadie podía hacer nada por ella (…) La gente tiene que saber que incluso las cosas más pequeñas pueden quebrar a alguien", dijo su madre a medios de comunicación locales.

Según la policía local, el día que Bethany cometió suicidio habló con su mejor amiga y le confesó sus intenciones. Además, le dijo que la amaba. Por su parte, la madre también comentó que la mejor amiga de Bethany les informó sobre el maltrato y acoso recibido por su hija.