Por Matías Resano

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Más de veinte casos denunciados por pequeños que pierden su vida, producto de la desastrosa atención de sus especialistas, impulsan a un grupo de padres a exigir el cierre de la Clínica Nuestra Señora de la Dulce Espera, de Sarandí. Un centro de salud en el cual muchos bebés nacen sin signos vitales o mueren a los pocos días, de acuerdo con el testimonio de decenas de progenitores, quienes remarcaron que es cada vez es peor.

En lo que va del año, se denunciaron cuatro hechos de mala praxis. El más reciente tuvo lugar en los primeros días de este mes, cuando una joven parió a su hija sin vida.


Omisiones, imprecisiones y negativas que no tienen argumento alguno se sucedieron en los hasta ahora 25 casos notificados a las autoridades judiciales por padres que sufrieron la pérdida de sus pequeños por mala praxis en la Clínica Nuestra Señora de la Dulce Espera.

Al respecto, Andrea Santillán, una de las mamás damnificadas, reveló a "Crónica" que "todos los casos son similares, siempre son los mismos médicos, las mismas enfermeras". En su caso, Andrea padeció la muerte de su hijo Ignacio el 11 de enero pasado, seis días después de su nacimiento, tras una cesárea programada en la cual el bebé "nació bien, en término, estaba perfecto y pesaba 3,8 kilos".

Sin embargo, las dudas de la joven se iniciaron al ingresar al quirófano puesto que "a mi marido no lo dejaron entrar y después del nacimiento no me mostraron a mi hijo y eso que se los pedí tres veces". Posteriormente, "cuando me pasaron a sala, me aseguraron que en una hora lo iba a poder ver, pero no fue así. Entonces mi marido fue a neonatología y ahí le dijeron que el nene tragó líquido amniótico y por eso debía permanecer en una carpita de oxígeno por unas horas".

No obstante, al día siguiente "fui al área y lo vi conectado a un respirador. Por eso le comenté al cirujano y él me dijo que nunca tragó líquido amniótico, sino que, todo lo contrario, que había sido un parto novedoso porque saqué la bolsa para afuera". Pero "era mentira, porque a una chica que parió media hora antes le dijo lo mismo".


Imperdonable


Finalmente, al sexto día, Andrea volvió a la sala de neonatología para enterarse de lo peor, ya que observó a su hijo con hematomas en todo su cuerpo, en un estado total de abandono. Por lo tanto, "aproveché que una enfermera se alejó y lo toqué, estaba frío y duro. Se había muerto y lo peor de todo es que yo le tuve que avisar a los médicos". En consecuencia, la mujer realizó la denuncia judicial, la cual impulsó la autopsia del cuerpo de "Nacho". Allí se comprobó que el niño murió por un cuadro de meningitis, "un virus intrahospitalario", y no de hipertensión pulmonar como enfatizaban desde la clínica.