Por Gabriel Arias
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Como cada año, con el mismo fervor, y con idéntico entusiasmo, miles de fieles, en su gran mayoría jóvenes, le dieron vida a la 42ª Peregrinación a pie hacia Luján. En esta oportunidad, el lema fue “Madre, danos tu mirada para vivir como hermanos”, consigna que movilizó a una multitud que espera llegar este domingo bien temprano a la ciudad bonaerense donde el arzobispo, monseñor Mario Poli, celebrará a las 7 la primera misa. El cielo soleado y una agradable temperatura se asociaron a una de las fiestas que tiene la grey católica.

Si bien fueron muchos los que decidieron comenzar el camino en las primeras horas del sábado, fue alrededor de las 11 cuando partió la imagen principal desde el santuario de San Cayetano, ubicado en la calle Cusco al 100.

Personas de distintas parroquias de Capital Federal, Gran Buenos Aires y de localidades del interior iniciaron el camino por avenida Rivadavia con color, música y la algarabía de compartir una “caminata con la Virgen” para pedir en algunos casos y pedir en otros. Uno de los fieles, llamado Oscar, le dijo a Crónica que “hace 30 años seguidos que voy a Luján y generalmente pido por la paz y el trabajo para todos, aunque también agradezco por la salud y que mi familia se encuentre bien. Si bien la distancia es importante, creo que la fe hace que uno pueda llegar a Luján y vivir un momento único”.

El trayecto tuvo a la avenida Rivadavia como su primera vía de peregrinación y luego se plegó la vieja ruta 5, donde hubo 60 puestos sanitarios ubicados cada 500 metros, además de 15 puestos de apoyo y 6.000 voluntarios que ayudaron a los caminantes. También, AYSA se sumó a la iniciativa instalando 15 camiones cisterna y un grupo electrógeno para brindar agua a las personas que caminaron los 60 kilómetros a Luján.

Eliseo, ministro eucarístico, se mostró contento con la multitud y opinó que “como ocurre todos los años, este es un día de júbilo porque nos permite acercarnos a nuestra Virgen y sentirla firmemente en el corazón. La devoción no tiene edad y, como dice el refrán, la fe mueve montañas, y por eso, la gente se anima a caminar tantos kilómetros”.

En tanto, a pocos metros de la palabra del religioso, se encontraba una pensativa María, quien por primera vez se animó a peregrinar hasta la Basílica.
“Mi hermana iba siempre y yo nunca lo había hecho, así que le dije que este año me iba a animar a hacerlo. Somos tres hermanas que vamos a hacer esta muestra de fe. En mi caso, quiero pedir por un sobrino que está discapacitado y que la pasó mal, por eso, quiero que se recupere”, dijo la mujer que, al igual que otras personas, quiso decir presente en esta tradicional caminata para encontrarse con la Virgen.