Dos acusados de robar, asesinar y quemar a un anciano de 89 años en su casa del barrio porteño de Monte Castro fueron condenados a prisión perpetua por un tribunal oral de Capital.

El tribunal número 30, integrado por los jueces Guillermo Friele, Javier Anzoátegui y Marcela Rodríguez, dictó las penas contra Aldo Lorenzo Buscaroli, italiano, de 47 años, y Nicolás Emir Favorito, de 34.

La víctima del crimen fue Alfonso Curtosi. El jubilado vivía solo, había enviudado dos años antes y su cadáver fue hallado por su hijo dos días después del hecho, ocurrido el 10 de agosto de 2014 en Calderón de la Barca al 1900.

Según el fallo, “la prueba directa ha demostrado que Buscaroli y Favorito estaban merodeando por las cercanías de la casa de la víctima y que se detuvieron a observarla. Curtosi fue asaltado y apuñalado, y su cuerpo fue quemado en forma intencional”.

“Buscaroli tiene condenas por robos en domicilios y Favorito otra por incendio doloso. Al lado de la puerta de acceso a la casa de la víctima fue hallada una lata de cerveza que presenta la huella dactilar de Buscaroli y el ADN de éste y de Favorito”, evaluó el tribunal.

El fallo, de 97 páginas, resalta que ambos acusados “previo violentar la reja de seguridad existente en la finca sita en la calle Calderón de la Barca 1923 de ésta ciudad, habrían logrado ingresar a la mentada vivienda con el propósito de sustraer los elementos de valor propiedad de Curtosi”.

El anciano estaba en su habitación y los agresores le aplicaron “tanto con golpes de puño como con algún elemento corto punzante, ello a efectos de facilitar la sustracción de sus pertenencias: una constancia y/o certificado de plazo fijo del BBVA Banco Francés, una tarjeta Nativa y una tarjeta de débito Maestro del Banco Nación, un audífono y la suma total de 30 mil pesos, que guardada debajo del colchón. Finalmente, Buscaroli y Favorito, al solo efecto de garantizar la impunidad de las acciones ilícitas descriptas rociaron con alcohol etílico el cuerpo ya sin vida de Curtosi, para lo cual, previo a desnudarlo, lo colocaron en posición cubito dorsal sobre un colchón que dejaron tirado entre la cocina y la habitación del occiso, y lo prendieron fuego”, describe el fallo.