La esperanza es lo último que se pierde y, cuando se trata de la vida de un hijo, la pelea de los padres merece seguir hasta el final. Eso es lo que deben sentir los papás del pequeño Charlie Gard, el chiquito de 11 meses que el viernes pasado iba a ser desconectado del respirador que lo mantiene con vida pero una nueva aunque pequeña ilusión detuvo ese proceso.

Mientras, avanza una campaña para conseguir el permiso necesario para someter al bebé a un tratamiento experimental. Connie Yates y Chris Gard, los padres de Charlie, entregaron ayer una petición al hospital Great Ormond Street, en Londres, con más de 350.000 firmas, para lograr su deseo de trasladar al niño de 11 meses a Estados Unidos para que sea tratado del síndrome de depleción del ADN mitocondrial que padece, una rara enfermedad que le provoca el debilitamiento progresivo de los músculos y daños cerebrales y que no tiene cura.

Por eso, tras una larga batalla judicial, las autoridades británicas instaron a los médicos que lo atienden a desconectarlo. "Debería ser nuestro derecho como padres decidir si le damos una chance. No hay nada que perder, se merece una oportunidad", dijeron, al agradecer las 350.000 firmas y el apoyo de médicos de todo el mundo.

"No hay evidencia de daño cerebral catastrófico, su cerebro está afectado pero la medicación podría ayudarlo", agregaron.


Terapia experimental


La muerte del pequeño Charlie estaba prevista para el viernes pasado, pero una luz, aunque muy tenue, se encendió en su futuro. Especialistas del Instituto de Recerca del Vall d’Hebron, en Barcelona, enviaron una carta a sus pares británicos en la que anunciaron que tienen evidencia de un tratamiento experimental que podría ayudar al niño.

Según detallaron, el procedimiento fue aplicado a 19 pacientes, 13 de ellos en España, con patologías genéticas similares a la del bebé y podría tener efectos positivos. "Acabamos de tener evidencia de que el tratamiento experimental del que hablamos traspasa la barrera hematoencefálica y puede llegar al líquido cefalorraquídeo, por lo que cabe una posibilidad de que funcione y que el estado del pequeño pueda mejorar", detalló Ramón Martí, jefe del grupo de patología neuromuscular y mitocondrial del centro médico.

Ante esta posibilidad, las autoridades del hospital londinense decidieron postergar su desconexión, que otra vez deberá ser decidida por la Justicia, y darles al bebé y a sus padres una nueva esperanza.