La Justicia de Río Negro reconocerá a una pareja de hombres como únicos padres de un bebé gestado por subrogación, es decir en un vientre alquilado. Se trata de la primera autorización judicial que tiene lugar en el país para una "transferencia embrionaria en un vientre sustituto", dado que otros casos previos de carácter público, como el del conductor televisivo Marley, se realizaron en Estados Unidos.


Los embriones, logrados por técnica asistida con óvulos de una donante anónima y del esperma de uno de los miembros de la pareja, serán transferidos en otra mujer, que es amiga de los solicitantes. Este proceso es conocido como subrogación o alquiler de vientre.

En la resolución, firmada por la jueza de Familia de Viedma, María Laura Dumpé, la magistrada autoriza la "trasferencia embrionaria en el vientre sustituto", ordena la inscripción del o los bebes a nombre de la pareja y dispone que los médicos no inscriban a la madre portadora -"es sólo portante, sin vinculación genética"- en el certificado de nacimiento, figurando el miembro de la pareja que "aporta el material genético (esperma)".

Asimismo, se impone a los "progenitores" la "obligación de informarles de su origen gestacional a su/s hija/s o hijo/s cuando adquieran edad y madurez suficiente para entender". En su análisis, la magistrada descarta el "concepto de ‘explotación’ de la madre sustituta", que sostienen sectores contrarios a esta práctica, ya que el "objetivo de la gestante es totalmente altruista" y oficia "de vehículo" para cumplir "el deseo de los futuros padres. No hay de por medio una finalidad económica".

Entre los fundamentos del fallo, Dumpé sostuvo que está en juego el derecho "a la identidad, a la protección de la familia, a la libertad reproductiva, a la voluntad procreacional y a la intimidad".

En tanto, remarcó "la voluntad procreacional de la pareja", "asumiendo su cuidado, su protección, educación, formación y desarrollo en forma integral" mientras su "amiga" que lleva a cabo su embarazo "no desea ejercer el rol materno" y "su aporte ha tenido como finalidad altruista ayudar" para que la pareja cumpla con su "ansiado deseo de ser padres".

Cabe recordar que actualmente no hay una ley que regule esta práctica, por lo que las mujeres sin útero, las personas trans femeninas, los hombres solos y las parejas gays, respecto de las mujeres solas, las parejas heterosexuales o de lesbianas, están en situación de desigualdad a la hora de acceder a las técnicas de reproducción humana asistida con gametos propios o de un integrante de la pareja.