Agustina Petrella es actriz, tiene 43 años y acaba de ganar un juicio tras haber sido víctima de "violencia obstétrica", algo fuera de lo común pero que llegó a la justicia luego de que no se haya "respetado el parto" que solicitó la mujer.

Agustina escribió una carta detallando cómo quería que fuera el momento del nacimiento de Milagros. Pidió que no hubiera gente de más, que las luces estuvieran bajas y que, a menos que la beba presentara alguna complicación, la apoyaran en su pecho rápidamente.

"Leí sobre ‘la hora sagrada’, que es esa primera hora en la que el bebé es como una arcilla: todo lo que vive queda impregnado en su psiquis. Por eso decidí que no quería que se lo llevaran ni que lo pincharan sino que me lo pusieran en el pecho así como salía para poder hablarle, acariciarla y darle la teta", comentó la mujer. Sin embargo, desde la institución no tuvo la respuesta que quería. La jefa de neonatología se encargó de llamarla y avisarle que no iban a poder cumplir con sus requerimientos. Le dijo que "conocía la ley pero que ellos no hacían partos humanizados". Además, le comunicaron que en el caso de que no hubiera habitación disponible, era probable que estuviera separada de su hija por más de 8 horas.

Según detalla Petrella, que tiene otra niña, "al llegar la semana 42, los médicos tomaron la decisión de programar una cesárea debido a que no tenía dilatación. Cuando se hizo la hora, me comunicaron que la clínica no tenía habitación: "Me puse muy mal, nos iban a separar y ya no podía hacer nada. Me sentí presa".

Agustina agregó: "Estaba aterrada y me hicieron subir sola. Me dijeron ‘desvestite que ya estamos muy atrasados’. Les dije que necesitaba ir al baño, primero me dijeron que no y cuando finalmente me dejaron, empezaron a golpearme la puerta".

La mujer señaló que cuando le trajeron a la beba, ésta estaba "dormida, bañada, aspirada y ya la habían pinchado. Al rato vomitó algo blanco y me di cuenta de que le habían dado leche de fórmula. Absolutamente todo lo contrario de lo que yo había pedido", señaló.

Tras agregar otra serie de irregularidades, Agustina dijo que decidió una denuncia por violencia obstétrica en la Defensoría del Pueblo de la Nación. Tras una auditoría, determinaron que había existido tal situación, una de las seis formas de maltrato contra la mujer estipuladas en la Ley de Violencia de Género.

"Quería hacer un juicio penal para que no vuelvan a hacerle eso a otra mujer, pero no se pudo. Lo que sí se pudo es iniciar un juicio por daños y perjuicios contra todos: la obra social, el obstetra, la neonatóloga y la clínica. Pero no sólo yo los demando, Milagros también, porque tuvo un nacimiento tortuoso habiendo nacido sana", indicó.