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Dujovne aseguró que la variación en el tipo de cambio “ya no es una preocupación para las familias” y destacó que la reciente suba del precio del dólar se da “con una inflación yendo para abajo”.

En ese sentido, negó que en junio se haya producido un repunte en los incrementos generales de los precios, aunque admitió que el proceso “es largo” y puede haber “avances y retrocesos”.

“Hace una semana, (el dólar) había estado cerca de 15,20 pesos, ayer el mayorista estaba 16,30. Pero la verdad es que el tema ha salido de las tapas de los diarios, ha pasado a ser parte del análisis más fino de los analistas, pero ya no es una preocupación de las familias”, aseguró.

En declaraciones a radio Mitre, el funcionario valoró que el reciente incremento de la divisa norteamericana, que ayer aumentó 15 centavos, “se ha producido en momentos en que la inflación se está consolidando en un movimiento descendente”, algo que era “muy difícil de ver en el pasado”.

“Estamos pudiendo conjugar un tipo de cambio que puede flotar para arriba con una inflación yendo para abajo, algo que era muy difícil de ver en el pasado, donde los precios estaban muy vinculados con lo que ocurría con el tipo de cambio”, sostuvo.

Al respecto, negó que durante junio se haya producido un repunte en el nivel de precios, tal como lo indicaron en las últimas horas algunas consultoras privadas, y ratificó que rondará el 1,5 por ciento.

“Empezamos a consolidar cifras del 1,5, cuando veníamos de números peores en la primera parte del año. Estamos contentos con el proceso. Y lo que queremos es acercarnos al 1 por ciento a fin de año”, explicó.

De todas formas, aclaró que es un “proceso largo y difícil” en el que puede haber “avances y retrocesos”, aunque resaltó que las expectativas de inflación hacia el futuro también bajaron.

Según el ministro, los economistas que responden la encuesta mensual del Banco Central “piensan que dentro de 12 meses la inflación va a estar en el orden del 17 por ciento y que para 2018 va a ser del 15 por ciento”.

“Realmente creo que estamos consolidando el proceso de desinflación en la Argentina, con expectativas hacia abajo, y por eso las familias se animan a tomar créditos largos, a 30 años. Pero sí, es un proceso largo”, añadió. Por ese motivo, pronosticó una baja de las tasas de interés para los próximos meses, aunque aclaró que no sabe de qué porcentaje será porque “el Banco Central es independiente”.

“No tengo dudas de que la dirección es esa, de menos inflación, menos tasas, más crecimiento, más aumento del empleo y donde cada vez impacta menos el tipo de cambio en la inflación. Estamos muy satisfechos, aunque sabemos que hay avances y retrocesos”, señaló.

Entre otras cosas, Dujovne también ponderó la baja en el gasto público que logrará el gobierno este año, la que ubicó en el 10 por ciento en términos nominales para el último trimestre, y resaltó que en términos del tamaño de la economía “es algo que no ocurría desde el 2003”.
 

"Tomar deuda muy larga es tomar un seguro contra problemas que puedan ocurrir en el futuro"

Dujovne defendió la emisión de un bono de deuda a 100 años al afirmar que es una herramienta que “muchos países” han utilizado y que sirve como “seguro” hacia el futuro ante posibles variaciones económicas a nivel mundial.

En ese marco, admitió que el gobierno decidió financiar el déficit a través de deuda pública y no con emisión monetaria aunque advirtió que es “transitoriamente” hasta bajar la inflación.

“La Argentina emitió un bono a 100 años como emitieron muchos otros países, pagando lo que han pagado otros países, que es más o menos 0,7 o 0,8 por ciento más que lo que rinde un bono a 30 años de la Argentina. Es decir que el costo estuvo en línea con lo que han pagado otros países”, señaló.

En declaraciones a radio Mitre, Dujovne explicó que “tomar deuda muy larga es tomar un seguro contra subas de tasas, contra un aumento de la inflación en el mundo, contra problemas transitorios de liquidez que puedan ocurrir en el futuro” y afirmó que la controversia que generó es “de tipo política”.

La semana pasada, el Gobierno consiguió 2.750 millones de dólares con el bono a 100 años, con una tasa de interés real del 7,9 por ciento, aunque había recibido ofertas por 9.750 millones de la moneda estadounidense.