Michel Temer sostuvo durante el mensaje que "quieren parar el país con denuncias frágiles y precarias contra la institución de la Presidencia de la República. Cuando se ataca a esta institución es necesario tener pruebas robustas y comprobadas, deben tener pruebas, no apenas insinuaciones. Hay un atentado contra nuestro país”. 

En una declaración a la prensa frente al momento más crítico de su gobierno, luego que el fiscal general lo acusó anoche de corromperse al recibir sobornos del frigorífico JBS, cuyo dueño, Joesley Batista, grabó en forma secreta al mandatario en marzo, supuestamente avalando el pago de coimas.

"Sobre el foco jurídico la preocupación es mínima. Pero en términos políticos es un ataque injurioso, indigno sobre mi persona (...). En este momento en el cual estamos poniendo el país en el camino del crecimiento, somos víctimas de esta infamia de naturaleza política”, dijo Temer.

El dirigente del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) es el primer presidente en ejercicio que recibe una denuncia penal por un presunto delito cometido durante su mandato.

En la declaración, Temer también levantó sospechas contra el fiscal general, indicando que Marcelo Miller, ex brazo derecho de Janot, es el abogado de JBS que negoció el acuerdo de delación premiada para los empresarios, que lograron admitir ser corruptores y quedar en libertad.

"Este fiscal dejó la carrera por los millones que recibió para hacer la delación. Entonces yo también puedo inferir que estos millones para lograr el acuerdo de impunidad no fueron apenas al ex asesor de Janot. Por eso no puedo inferir, acusar sin pruebas, no puedo ser irresponsable”, dijo Temer, desafiando abiertamente al fiscal general.

La situación del presidente es extremadamente complicada, y su futuro depende de la Cámara de Diputados, donde la denuncia será aceptada -y Temer procesado y suspendido por 180 días- si es avalada por dos tercios de los legisladores.

"Crearon una trama de novela. La denuncia es una ficción pero no pueden probar porque no existe ni jurídica ni políticamente”, dijo el mandatario.

"No sé cómo Dios me puso aquí”, dijo el mandatario, que asumió luego de que su partido y la antigua oposición apoyaran la destitución de su ex compañera de fórmula, Dilma Rousseff, que dejó el cargo de presidenta tras un juicio político el año pasado.

Janot acusa a Temer de haber sido el destinatario de una valija con 500.000 reales (unos 150.000 dólares) entregada por JBS -monitoreada por la policía- al ex asesor presidencial Rodrigo Rocha Loures, hoy en prisión.

"Las reglas más básicas de la Constitución no pueden ser tiradas a la basura por la revancha y la destrucción”, subrayó el mandatario, quien acusó al empresario Batista de haber sido entrenado por la fiscalía para grabarlo en la noche del 7 de marzo, en el Palacio de Jaburu, residencia oficial en Brasilia, hablando de sobornos y favores.

También dijo el presidente que el fiscal general busca “parar el país con denuncias frágiles y precarias”.

Esta declaración es relevante porque el fiscal Janot -que termina su mandato en setiembre y Temer debe elegir a su sucesor- decidió separar las denuncias contra: presentó el caso por el delito de corrupción, se espera que lo impute por los delitos de obstrucción de la justicia y asociación ilícita.

Batista, en su delación premiada, dijo que desde 2010 le paga sobornos a Temer y al PMDB.

El gobierno cerró filas con Temer. El ministro de Salud, Ricardo Barros, dijo luego de un evento en San Pablo que “el Poder Judicial es el gran opositor a la reforma jubilatoria que impulsa el gobierno, porque quieren mantenerse como el sector más privilegiado del Estado”.

El gobierno intenta evitar que se derrumbe su base parlamentaria: si bien antes de la denuncia buscaba la mayoría para aprobar la reforma laboral y la nueva ley jubilatoria, ahora la necesita para evitar la caída de Temer.