A partir de ayer, 180 trabajadores riojanos de la empresa de calzado Unisol -que fabrica para Puma- se quedaron en la calle. Las plantas ubicadas en Chilecito y Chamical (La Rioja) bajaron sus persianas afectadas por la avalancha de zapatillas importadas, que aumentó un 46 por ciento en comparación con el año pasado.

"El gobierno estaba interesado en comprar la maquinaria de Unisol en Sanagasta. Por ahora, siguen desempleados los trabajadores", dijo ayer Saúl Carrizo, secretario del sindicato de trabajadores del calzado. "El ministro Jorge Triaca no nos atendió", añadió.

Por su parte, el ministro de Industria de la Rioja, Rubén Galleguillo, advirtió que "es terrible la situación para los trabajadores. Puma está enviando telegramas de despido".

La Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado advirtió que no sólo aumentaron las importaciones de zapatillas. También disminuyeron las compras en el exterior de partes para ensamblar, lo que puede impactar en una reducción aún mayor de la producción nacional.