Un fuerte control de gastos y demás medidas de austeridad, como el seguimiento del "ausentismo del personal" del Estado, son las condiciones con las que la Nación acordó asignar un préstamo de 1.200 millones de pesos a la provincia de Santa Cruz.

La gobernadora Alicia Kirchner se comprometió asimismo a equilibrar las cuentas fiscales en un plazo que vencerá en 2019. Alicia había afirmado, no bien desatada la grave crisis por la que transita su provincia, que no recibiría ayuda al precio de despedir a empleados públicos, siendo el único distrito del país con más de 100 agentes estatales por cada mil habitantes.

Si bien el acuerdo no habla de reducir la planta de empleados públicos, por lo pronto le impone al gobierno local no ingresar a nuevos agentes. El préstamo contará con 12 meses de gracia, 42 meses de amortización y se efectuará en cuotas: 400 millones de pesos este mes, 250 en agosto, 250 en octubre y 300 en diciembre.

A cambio del desembolso, la gobernadora se comprometió a lograr un equilibrio en las cuentas públicas en 2019 y a implementar un programa financiero que "asegure el cumplimiento de las pautas y metas establecidas", según el Ministerio del Interior.

Una de las exigencias de la administración nacional es que no crezca la planta de empleados de la provincia por encima del personal que se desempeña hoy, además de intensificar el control de "ausentismo del personal" y no cubrir las vacantes que se produzcan.