El tarifazo del gas debutará en abril, con el primero de los tres tramos previstos para el ajuste reclamado por las empresas, que incluye un 20 por ciento de incremento del precio en boca de pozo para los consumos más bajos, más un tercio de la suba prevista para compensar el atraso de los precios del transporte y la distribución.

Se calcula que el impacto del incremento que empezará el mes próximo será el mismo del invierno último, antes de que la Corte Suprema lo anulara. El único alivio para los usuarios es que los montos a pagar por los residenciales, al cabo de los sucesivos ajustes, para las categorías R1 (hasta 500 metros cúbicos anuales) a R23, no podrán superar el 300 por ciento.


El nuevo esquema plantea un desafío para las expectativas antiinflacionarias del gobierno, porque traslada una parte de la suba al segundo semestre (octubre), que en los cálculos iba a estar libre de este ingrediente. Atento al impacto de la suba de tarifas en un año electoral, el gobierno nacional optó por adoptar para este caso el mismo criterio aplicado con las tarifas de electricidad.

Según el esquema cuotificado, la actualización de los márgenes de ganancia para transportistas y distribuidoras de electricidad también comprende tres tramos. El nuevo ajuste de la tarifa de gas se debatirá hoy en Audiencia Pública, la cual si bien no tiene facultad de modificar la resolución del Ministerio de Energía y Minería, propicia el debate respecto de los motivos que la autoridad esgrime para subir las tarifas.